Si participas en un chat y de verdad quieres irritar a tu interlocutor, es muy sencillo: basta con seguir alguna de las recomendaciones que a continuación incluyo. O varias. Hay más procedimientos, pero se sitúan en el territorio extremo de la grosería y no quiero prestarles atención aquí. 1. Aplaza durante un buen rato, horas incluso, la respuesta a la última frase del otro, sea del tipo que sea . Naturalmente, molestará más tu conducta mientras más apelativa haya sido su intervención, es decir, mientras más exija una contestación inmediata. El primer puesto lo ocupan, sin duda, las preguntas: “Entonces, ¿vienes tú a mi casa o voy yo a la tuya o nos vemos fuera?”. Después están las peticiones, ruegos o sugerencias, sobre todo si forma parte de ellas la solicitud de un comentario, valoración o similares: “Mira esta página web. A ver qué te parece”. Una variante de esta provocación es la desviación de la conversación hacia temas nuevos: ...
Artículos sobre lengua española, literatura, música y comunicación en general, dirigidos a un público no especializado.