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Estoy viendo la grabación de la entrevista del pasado 24 en
la “Sexta” a Pablo Iglesias. He parado a la mitad para redactar este comentario
sobre un aspecto que me parece interesante. Y también, por qué no decirlo, para
descansar de oír tanta vulgaridad. A las primeras preguntas con cierto trasfondo
acusatorio, referentes a comportamientos dudosos de miembros destacados de
Podemos que la prensa ha señalado últimamente, el interrogado responde a los presentes,
con machacona insistencia, que, en vez de airear en tertulias tantas supuestas
ilegalidades, vayan y presenten formalmente las correspondientes denuncias en
los juzgados.
Lo hacen muchos políticos cuando se ven acorralados. Y, en
ocasiones, consiguen lo que pretenden: callar a los plumillas y demás
interlocutores o atemperar sus impulsos, taponar una vía “peligrosa”. A algunos
contertulios que consiguen no alterarse demasiado y mantener la cabeza fría, he
visto tratar de defenderse (de manera muy débil), respondiendo que ellos no
están para andar por los juzgados, sino para informar a los ciudadanos o
ejercer la profesión a la que se dediquen.
Todos, los que enmudecen y los que se revuelven como pueden, creo que necesitan un poco de más capacidad dialéctica. Y más formación en general, porque suelen ser de bajo nivel los debates televisivos. A ningún participante he observado que se le haya ocurrido echar mano de una modalidad de réplica muy sencilla, pero bastante más eficaz casi siempre: hacer de frontón o muro de rebote. O sea, devolver la pelota al tejado del de enfrente, diciéndole algo así: “me reitero en mis palabras acusatorias y te invito, ahora yo, a que me denuncies por eso, ya que, si no lo haces, es que las das por ciertas, aunque insistas aquí en negarlas”. Como es natural, salvo en cuerstiones muy graves, los partidos no van a ocupar su tiempo y su dinero (las tasas hay que pagarlas) en mil juicios, lo mismo que tampoco los periodistas o tertulianos en general. Aparte de que, en el fondo, tal vez se sepan culpables o teman serlo. Ni siquiera Podemos lo hará, a pesar de que en esa entrevista repitió varias veces el señor Iglesias, con tono de amenaza, que "se verán en los tribunales" con quienes hagan acusaciones "falsas".
El fin de unos y otros (sean o no profesionales de la comunicación) es desgastar a los del lado opuesto, delante del público televidente, y no mandar a chirona a nadie. Pero, como digo, para eso hace falta estar mejor preparado.