Soñé que era albañila con mi palustre y mi plana, con mi mono y mi gorrilla, y me construí una casa. Tenía muchos sabores. Las tejas de caramelo, en la entrada dos faroles suelo de dulce cemento, las puertas de chocolate, las ventanas de helado, paredes rojo tomate, techos de merengue blanco. Otro día también soñé que me hice carpintera. Con mi sierra yo corté de turrón fina madera y me hice una mesa, una silla y una cama para acostarme en ella y dormir con mi almohada, y soñar lo que quisiera cada noche o cada día, si era soldado o niñera, si era yo o era mi tita. Así otra vez soñé que era una jardinera y en el huerto sembré chupachups y piruletas, claveles y buganvilias, geranios y gusanitos, bombones y margaritas, ¡qué bien olía mi patio! Y ya la última noche con mi hermanito soñé, que me vino a desperta...
Artículos sobre lengua española, literatura, música y comunicación en general, dirigidos a un público no especializado.