Ir al contenido principal

CALCOMANÍA

               Leo en Wikipedia: “Una calcomanía (galicismo de décalcomanie) consiste en una imagen que, mediante la aplicación de agua, se transfiere del soporte original a otra superficie donde queda adherida. En Venezuela y otros países se le llama "calcomanía" a las pegatinas (figuras autoadhesivas que no requieren el uso de agua, conocidas en inglés como "stickers"). […] Durante décadas, los niños han encontrado gran diversión en pegar las calcomanías a cualquier parte de su cuerpo (manos, brazos, pies) o a cualquier otro objeto a su alcance (azulejos de la cocina o del baño, cuadernos, estuches, etc.). […] Tuvieron gran éxito en España en las décadas de 1960 y 1970, en que se comercializaron pliegos de las más variadas temáticas: educativos (partes del cuerpo, animales), vehículos (trenes, coches, aviones), deportivos (jugadores de fútbol), culturales (personajes populares), frutas, flores, motivos decorativos, banderas, etc.” (http://es.wikipedia.org/wiki/Calcoman%C3%ADa)

http://www.todocoleccion.net/calcomanias-anos-40~x8753153
               Me he interesado por esta palabra, prácticamente ya en desuso en la lengua general (en favor de “pegatina”), así como también casi desaparecido el objeto que representa (sustituido por adhesivos con pegamento), para referirme a la peculiar manera de pronunciarse que, aún recuerdo, tenía en el pueblo malagueño donde nací y tal vez en otros puntos de Andalucía o incluso fuera de ella. Decíamos cancamonía. Confieso que, al escribir y escuchar mentalmente la variante, aún me suena más “natural” que la originaria calcomonía

http://www.entrechiquitines.com/peque-seguro-calcomanias-personalizadas-
para-ninos-y-personas-con-necesidades-especiales/



               Como nota destacada, añado que el diccionario Vox admite también calcamonía (http://es.thefreedictionary.com/calcoman%C3%ADa), así que, puestos a buscar explicaciones a la deformación fonética, lo más sencillo es hacerla derivar, precisamente, de esta calcamonía, por una simple permuta de “l” por “n”; tal cambio no resulta demasiado extraño en el habla popular, en la que la “l” final de sílaba es muy poco estable (como muchas otras consonantes en esa posición), si bien tiene como sustituta natural, en Andalucía al menos, la “r” (toldo > tordo, balcón > barcón). Pero yo voy a sostener otra hipótesis.
               Sabido es que las alteraciones fonéticas pueden deberse a varias causas, entre las que casi nunca está el azar; tampoco suelen ser fenómenos aislados dentro de la prosodia de una lengua. O bien entran dentro de un sistema de cambios, como el “seseo”, el mencionado rotacismo o cambio de “l” por “r”, etc., o bien influye algún fenómeno de carácter léxico-semántico, como la metáfora o metonimia, la etimología popular, la ultracorrección, etc. Creo que la palabra cancamonía está en este segundo supuesto. Me baso en que por estos parajes existe otro término, cáncana, con el que se designa a un tipo de araña y con el que aventuro existe cierto parentesco. ¿Entre el arácnido y la calcomanía? Sí, creo varios aspectos los relacionan: no sólo había adhesivos que representaban animales, entre ellos la araña, sino que también las calcomanías reproducían las figuras de una manera bastante simple y esquemática, con dibujo plano y formas muy estilizadas, además de que los propios papeles con que se pegaban eran sumamente delgados y transparentes. Puede que en la imaginación popular todo esto se conectara visualmente con el frágil cuerpo de las arañas, cosa que llevaría a aproximar también los significantes: cáncana – calcomanía > cancamonía. No descarto, por otra parte, la ayuda de la asimilación y la disimilación (cAlcOmanía > cAncAmOnía), que también son fuente de numerosas alteraciones vocálicas y consonánticas.
               Para relacionar cancamonía y cáncana desde el punto de vista semántico, como he hecho, me baso además en una expresión de aquella época de las calcomanías, alusiva a lo esquelético y escuálido del animal y del dibujo adhesivo. Cuando a una persona, generalmente niño o niña, se le veía extremadamente delgada, se le decía: “Anda, que pareces/estás hecho una cancamonía”.
              Quede de este modo constancia del término y del dicho lugareños, así como de mi interpretación explicativa, que no hallo exenta de racionalidad y fundamento. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

EL IDIOLECTO DE RAPHAEL

               De vez en cuando, urgando en mi discoteca o andurreando por internet, me topo con canciones de mi juventud, que coincidió con la “década prodigiosa” de la música ligera española. Por ejemplo, con canciones del que se hacía y se hace aún llamar Raphael. Títulos de la primera época, escritos casi todos por Manuel Alejandro y consagrados por el éxito. ¿Quién de mi edad no recuerda “Yo soy aquel”, “Hablemos del amor”, “Laura”, “Ave María”, “Digan lo que digan”, “Mi gran noche”, “Cierro mis ojos”, “Cuando tú no estás”, “Desde aquel día”, “Estuve enamorado”, etc., etc.? Después, a lo largo de la extensísima carrera del cantante, que sigue todavía por los escenarios, vinieron otras muchas, vienen y vendrán. Tan dilatada vida artística permite apreciar con facilidad no solo la evolución de su estilo, sino también las constantes de su peculiar forma de interpretar. Seguramente se habrán realizado análisis y valoraciones sin cuento, dad...

REPETICIONES

               La repetición es uno de los fenómenos lingüístico-comunicativos más relevantes, no solo por su abundante uso, sino también por su múltiple valor y su gran rendimiento. Consiste en la aparición sucesiva de un mismo elemento dentro de la cadena textual, tanto oral como escrita. Se inscribe, pues, en el llamado “eje sintagmático” o línea de desarrollo encadenado del discurso. La repetición vale, pues, por relación a lo anterior y/o a lo posterior a partir del punto que se considere: “ Marco no ha venido, Marco ya no vendrá, Marco no viene nunca”.  Si no se atiende a la secuencia entera, no se advierte la reiteración del nombre propio ni se percibe su sentido.                Hay diversos tipos de repetición. Dejando aparte la distinción por la naturaleza del elemento repetido (sonidos, palabras, enunciados, pausas, interrogaciones, estructuras, ideas más o menos completas, etc.), voy...

NOMBRES DE MUJER

               Neri, Manu, Pepe, Juani, Dorita… y otros muchos por el estilo son, como se sabe, modos cariñosos de llamar familiarmente, amistosamente, a las personas. Los lingüistas los denominan hipocorísticos . Especialistas y aficionados han abordado con frecuencia esta cuestión y en un lugar virtual tan asequible como Wikipedia (*), por ejemplo, o en otros similares (**), disponemos de buenas explicaciones del fenómeno y de listas de tales denominaciones afectivas.                Yo no voy a insistir, obviamente, en una exposición general, que ya existe como digo. Quiero fijarme, tan solo, en los nombres femeninos, mejor dicho, en algunas particularidades de los hipocorísticos femeninos, en contraposición a los masculinos, que me parecen al menos curiosas. Mi intención es mostrar ciertas regularidades lingüísticas de carácter formal, que pueden llegar a constituirse en norma. http://www.evblog.co...