sábado, 24 de febrero de 2018

LA ESENCIA DE LAS HABLAS ANDALUZAS (I)


Sirva de humilde homenaje a mi tierra y a mi habla este sencillo y breve artículo, con motivo del Día de Andalucía, ya próximo.

La falta de uniformidad lingüística total del territorio andaluz es un hecho incontrovertible. Si alguien lo duda, que se desplace unos kilómetros por Andalucía y podrá comprobar la diversidad con sus propios oídos, a poco que los tenga mínimamente entrenados. “El” habla andaluza o “el” dialecto andaluz no existen, no se corresponden con ninguna realidad lingüística. En su lugar se ha acuñado la expresión “hablas andaluzas”, más adecuada, que es la que se emplea hoy en los medios especializados. Aún no ha traspasado ese ámbito y, por inercia o por simplificación, se siguen empleando en el registro coloquial los términos antiguos.


Situémonos en el nivel de la pronunciación, que es donde más nítida aparece la peculiar fisonomía de los modos de hablar andaluces. Si repasamos los rasgos lingüísticos que se han propuesto para caracterizar una supuesta variedad homogénea del castellano, vemos que la mayoría no son generales en la región y/o no pertenecen en exclusiva a ella. Así, por ejemplo, el seseo se da en algunas zonas del occidente y del centro, pero ni es la misma “s” en todas partes de tal dominio ni constituye, mucho menos, un fenómeno general; además de que lo vemos en las modalidades de Canarias y de Hispanoamérica, como una pieza esencial de sus respectivas modalidades dialectales. El “ceceo” tampoco lo practican todos los andaluces. La aspiración de la “h” no abunda, salvo en el habla rústica de algunos sitios. Más extendida está la pronunciación suave de la “j”, que no es posible encontrarla, sin embargo, en la provincia de Jaén y zonas próximas. La abertura vocálica divide el territorio por la mitad. Etc., etc.
Esto no quiere decir que no sea posible reconocer a un andaluz fuera y dentro de su tierra en cuanto que arranca a hablar. Si no trata de disimular su acento, reproducirá algunos  –no todos, quizás– de esos rasgos fónicos que acabo de mencionar e incluso otros que no he citado. De eso no hay duda. Lo que no podrá identificar, seguramente, el hablante forastero es la procedencia de un andaluz (Sevilla, Málaga, Almería…) a tenor de su singular fonética, porque lo normal es que desconozca el mapa dialectal de Andalucía. Los originarios sí que tenemos idea de la pluralidad, aunque sea aproximada y parcial, y procedente de la pura experiencia.
           Al aproximarse a esta situación, podrá alguien sentir extrañeza al considerarla. ¿Es que no existen al menos dos o tres puntos de coincidencia fonética entre los andaluces, pueblo culturalmente tan significado en el ámbito hispano y tan diferenciado en su conjunto del resto de territorios castellanoparlantes? Sin embargo, ¿cómo es que se reconoce a un hablante andaluz a la legua? El caso es que, no obstante, no se trata demasiado de esta cuestión en la actualidad y se hace más hincapié en las diferencias. 

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1 comentario:

  1. La verdad es que desde fuera de andalucía no saben o les cuesta diferenciar un habla de otra, pero las diferencias internas son muy fuertes, y no digamos con el castellano, hay formas de hablar que a mí me cuesta comprender si no me familiarizo un tiempo con el sonido la verdad, por otra parte creo que hay tres grandes zonas sino cuatro lingüísticas dentro de andalucía, en la zona de Huelva (norte,centro), algunas zonas de cadiz (de la sierra) y norte de sevillano y Córdoba hablan unos dialectos influenciados por el asturleonés (similar al extremeñu y algo al portugués), en el resto de sevillano y en la zona central es el habla más sevillana o lo que la gente identifica con lo propiamente andaluz (a pesar de que en Córdoba usan la s cordobesa...etc), en general es un pidgin de mozárabe y bable y castellano en algunas zonas, y en la parte oriental la influencia navarroaragonés a es muy notable, además del mozárabe propio del reino de granada, hay una parte alpujarreña y otra indiscutiblemente murciana-levantina, por eso es imposible que por mucho que algunos se empeñen se pueda hablar de un andaluz como lengua común, eso no existe, a no ser que venga algún iluminado y haga un bátua o koiné que no lo hable nadie.

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