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Una buena parte de mi actividad como profesor de Lengua y Literatura ha girado en torno al llamado « análisis morfosintáctico», formando parte del estudio de la gramática. Estudio que siempre ha conformado un porcentaje muy amplio de los programas oficiales y, por ende, de los libros de texto. Me he pasado, así, media vida manejando (quizás, manoseando) los consabidos ‘sujeto’, ‘determinante’, ‘predicado’, ‘verbo’ o ‘complemento circunstancial’ y otros muchos términos de los que componen el vocabulario de la materia. En estos años he llegado a darme cuenta de que muy pocas veces los alumnos a mi cargo se han percatado de qué se estaba hablando en clase cuando se trataban las cuestiones gramaticales, o sea, qué era eso de ‘sujeto’ (fuera de la mención personal despectiva), qué era eso de ‘predicado’ (distinto del sermón del cura), de ‘demostrativo’ (diferente de cuando se exhibe una cualidad), etc. Estoy casi seguro de que se quedaban en la inopia del tipo de cosas referidas. De...