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LOS ENANOS

  Ha llegado a mis manos, mediante la generosa acción de un buen amigo, cómplice y guía de lecturas, la novela Los enanos , que me ha impresionado bastante. Su autora, la valenciana Concha Alós, tal vez no suficientemente conocida y apreciada en el mundo de la literatura, es, sin embargo, la única autora que ha recibido dos veces, en años casi consecutivos, el premio Planeta. El primero lo mereció, precisamente, la novela Los enanos en 1962; el segundo, en 1964, fue La Hoguera . Ocurrió, sin embargo, que hubo de renunciar a aquel a requerimiento de la editorial Plaza y Janés, con la que al parecer estaba contratada con anterioridad la publicación. Llama la atención de la obra que me propongo comentar lo descarnado del panorama vital que presenta, donde una serie de personas, cuya existencia está dominada por la desgracia, la pobreza, el hambre, la mala suerte, la soledad, la falta de perspectiva alguna y el cruel destino que parece aguardarles. Son hombres y mujeres que habitan ...

EL VESTIDO

  Era una maravillosa y soleada mañana cuando Clara, una joven de tan solo 20 años, se encontraba en plena preparación para un viaje muy especial que la llevaría a la capital junto a sus padres. La emoción la embargaba con cada paso que daba, pues se proponía buscar y comprar un vestido de fiesta en unos almacenes de gran renombre y categoría. Este vestido era de vital importancia para Clara, ya que había sido invitada a la boda de una de sus mejores amigas, que se celebraría en la semana que estaba por venir, y su mayor deseo era lucir espectacular en una ocasión tan significativa. Clara era conocida en su círculo íntimo por ser caprichosa e indecisa, características que a menudo ponían a prueba la paciencia de quienes la rodeaban, especialmente la de sus padres. Sin embargo, estos siempre habían sido comprensivos. Ahora se disponían a acompañarla en esta importante misión, que parecía tener un peso especial para su hija. Cuando finalmente llegaron a los almacenes, Clara se sintió...

Luces de Esperanza. El Sueño de dos Hermanos.

   En el seno de una pintoresca y tranquila ciudad costera, donde el vaivén de las olas se entrelazaba con el susurro del viento al estrellarse suavemente contra las rocas y donde el ocaso desplegaba su paleta de colores vibrantes, se desarrollaba la existencia de dos jóvenes almas: Lucas y Sofía. Lucas, a la tierna edad de doce años, era un ferviente soñador, un supremo amante del séptimo arte. Se sumergía en el universo del cine clásico a través de su antiguo reproductor de DVD, nutriendo su anhelo de convertirse en director, que da vida a las narrativas que resuenan en el alma. En contraste, su hermana Sofía, una curiosa niña de diez años, se comportaba como su leal compañera en las travesías del pensamiento y la creatividad, dispuesta siempre a abrazar las locuras que brotaban de su mente. Sus progenitores, igualmente imbuidos de pasión por el arte cinematográfico, compartían una devoción casi mística por las imágenes en movimiento, trasladando su entusiasmo a sus descendi...

TRES CUARTAS PARTES

He compuesto y me he dedicado esta breve pieza, casi un juguete, para celebrar mi LXXV cumpleaños. He vivido las TRES CUARTAS PARTES del siglo ya, de ahí el título. Espero que os guste.

TESORO DE PALABRAS PREDILECTAS (III): FASCINANTE

  Debería yo de tener 13 o 14 años cuando el adjetivo «fascinante» emergió de mi inconsciente, al cual no supe nunca de dónde había llegado tan norabuena; tal vez un poema, una novela juvenil, alguna charla en el colegio, algún libro religioso… No sé. El caso es que tomé conciencia de la palabra, junto con el verbo originario «fascinante», y quedé deslumbrado. Recuerdo que unía yo estas palabras a la impresión que causa la belleza ―de cualquier tipo, incluso intelectual o espiritual―, como principal foco y agente de «fascinación». Vivía el acto como una poderosísima atracción, ejercida por la visión de algo o alguien dotado, para mí,   de una sorprendente y maravillosa hermosura, ante la cual quedaba maravillado, atónito, aturdido, secuestrado. Apenas conservo en la memoria imágenes o recuerdos «fascinantes» de aquellos días. Entre los que guardo, sobresalen alguna música cautivadora, como el segundo movimiento del Concierto de Aranjuez  ( RODRIGO -- CONCIERTO DE ARANJU...

TESORO DE PALABRAS PREDILECTAS (II): ARMONÍA

  Era un aire suave, de pausados giros; el hada Harmonía ritmaba sus vuelos; e iban frases vagas y tenues suspiros entre los sollozos de los violoncelos.                                       Rubén Darío Para el poeta, Armonía (o Harmonía) es un hada, es decir, un espíritu protector dotado de aspecto humanoide, con alas en este caso. Los griegos la consideraban una diosa, precisamente la del acuerdo, el entendimiento, la paz, principalmente en el ámbito matrimonial. Los romanos la bautizaron como Concordia Augusta, hija de Ares y Afrodita, y esposa de Cadmo. Véase la etimología de este nombre, procedente de corde, ‘corazón’, y cum, ‘con’ (“unión”). Para mí, armonía es una palabra, solo una palabra, eso sí, muy querida desde siempre, una de mis preferidas. Soy, por eso, uno de los muchos, supongo...

TESORO DE PALABRAS PREDILECTAS (I)

  Si nos ponemos a rebuscar en el fondo de nuestra conciencia lingüística, todos tenemos ahí depositadas un puñado de palabras favoritas, de palabras a las que tenemos gran apego. Nos suenan de un modo especial, nos besan los oídos cuando llegan hasta ellos, las pronunciamos con delectación, regusto, con singular devoción y respeto, nos hacen detenernos y complacernos cuando nos encontrarnos con alguna en la lectura. Son, por derecho, nuestras palabras más queridas. Mi extensa vida me ha permitido depositar en ese baúl sentimental una docena de términos, o pocos más, y ahora, después de estar guardados y protegidos del olvido, quiero buscarlos por los rincones de mi memoria y sacarlos a la luz, para contemplarlos, admirarlos, disfrutarlos como tesoro almacenado; también pretendo ofrecerlos a quien tenga un espíritu pronto a recibir regalos de cultura. Unas de esas palabras me han gustado por sus sonidos, otras por lo que significan, casi todas por los elementos de mi entorno y mi e...